
Córdoba es una ciudad con un ingente legado cultural y monumental. Su situación
estratégica, cercana al río Guadalquivir y la herencia de los distintos pueblos
la han convertido en un lugar privilegiado. Córdoba se encuentra en el corazón de la historia de Occidente: su
colosal civilización califal, en plena Edad Media, fue la más brillante de la
Europa de su tiempo y tendió un puente entre Oriente y Occidente. Es una de las capitales españolas más
visitadas por los turistas, debido en parte a su portentoso legado histórico y
patrimonial, dio a la civilización romana figuras como el filósofo Séneca o
el poeta Lucano, la Córdoba califal
se convirtió en la ciudad más culta y brillante de Europa durante el siglo X
donde vivían sabios, poetas, médicos, filósofos y místicos, algunos tan
universales como el filósofo Averroes o el médico judío Maimónides. No menos
importancia posee el patrimonio acumulado en la ciudad tras la conquista
cristiana. Iglesias, conventos, hospitales, palacios y numerosas casas
señoriales arropan esa joya única que es la Mezquita Catedral y hacen de Córdoba una de las grandes ciudades
monumentales de Europa. La UNESCO reconoció en 1994 la
importancia universal de los bienes históricos cordobeses, ampliando el título
de Patrimonio de la Humanidad no sólo a la Mezquita – Catedral sino a su casco
antiguo.
Córdoba, Patrimonio de la Humanidad
Córdoba es una ciudad con un ingente
legado cultural y monumental. Su situación estratégica, cercana al río
Guadalquivir, antaño navegable, y la herencia de los distintos pueblos
asentados en sus ricas tierras, la han convertido en un lugar privilegiado.
La UNESCO (Organización Cultural,
Científica y Educacional de Naciones Unidas) reconoció en 1994 la importancia
universal de los bienes históricos cordobeses, ampliando el título de Patrimonio
de la Humanidad no sólo a la Mezquita – Catedral, sino también a todo el
conjunto urbano que la rodea.

La categoría de Patrimonio de la
Humanidad se concede con el objeto de proteger, identificar y preservar el
abolengo cultural o natural que se considera especialmente valioso. Ostentar
este título comporta una serie de derechos y obligaciones de los que
esta ciudad se ha hecho justa merecedora.
La UNESCO define el Patrimonio como el
legado que recibimos del pasado, lo vivimos en el presente y lo transmitimos al
futuro. A los responsables políticos y culturales de Córdoba, así como a
todos los ciudadanos, se nos ha encomendado la tarea de vigilar, conservar,
proteger y fomentar el estudio de nuestra Historia, con el propósito de
contribuir a que nosotros mismos, así como otros pueblos y culturas la conozcan
y se enriquezcan con ella.
Historia
Los orígenes de Córdoba se pierden en el tiempo. Su situación cercana al río y la
riqueza de las tierras de la campiña la configuraron como lugar idóneo para las
primeras ocupaciones prehistóricas. Pero no es hasta el Bronce Final (siglos ix
y viii a.C.) cuando se crea el primer asentamiento propiamente dicho.
Con la llegada de fenicios y griegos a la península, la ciudad se
reafirma como un importante centro minero y comercial gracias a la
navegabilidad del Guadalquivir. Este hecho favoreció las relaciones y la
difusión artística y comercial, integrando a esta localidad con las principales
urbes del momento.
El clima de Córdoba

La climatología de Córdoba está condicionada tanto por los fenómenos atmosféricos como
por las características del relieve. El clima podría considerarse mediterráneo,
si bien está muy continentalizado a raíz del microclima que la ciudad genera.
Las masas de aire húmedas que proceden del atlántico
se encuentran con la barrera orográfica de la Sierra, las cuales en su
recorrido a lo largo de éstas van descargando las precipitaciones en las
laderas, con lo cual al llegar a la ciudad toda su humedad ha desaparecido. Por
lo tanto se puede decir que Sierra Morena es una importante barrera física que
impide la descarga de lluvia que procede del Atlántico, donde se generan las
borrascas.
Sin embargo, es el valle del Guadalquivir el que
facilita la llegada de precipitaciones a la capital, ya que las masas de aire
cálido que proceden del norte de África no encuentran ninguna barrera
orográfica desde el Golfo de Cádiz descargando las precipitaciones a lo largo
de la Depresión del Guadalquivir, especialmente en otoño y primavera.
La incidencia solar en la capital cordobesa es
importante, una media de 143 días despejados, frente a los 76 que se muestran
cubiertos.
En cuanto a las temperaturas, las máximas se registran
en el período estival el resto del año en unos niveles medios muy suaves.
|